La filosofía de la Calidad Total es, sin lugar a dudas, el reto de las organizaciones del siglo XXI.
El marco de las organizaciones y empresas está en constante dinamismo. La sociedad globalizada, entrelazada e interdependiente, con una emergente presencia de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información y caracterizada por la competitividad y saturación de mercados provoca que estemos ante el momento histórico en el que sólo los mejores bienes y servicios ofertados sobrevivirán a la economía flexible y cambiante que se plantea en el actual paradigma.
En este contexto, las empresas tienen que continuar asumiendo
el protagonismo que les corresponde para contribuir al
crecimiento y desarrollo, logrando mayor eficiencia y
brindando productos y servicios de calidad. Hoy más
que nunca parece existir un amplísimo consenso
respecto a la urgente necesidad de que las empresas funcionen
bien competitivamente.
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Ante estas posturas, la Calidad se ha convertido en uno
de los principales factores competitivos, sin el
cual toda empresa estará condenada al fracaso y
a su posterior desaparición.
En el ámbito de la sociedad y las empresas la Gestión de la Calidad Total se convierte en un Ente esencial para articular los principios organizativos que giran en torno a la consecución de la Calidad en el trabajo desde la primera instancia, con un enfoque centrado en el cliente, que sea estratégico y holístico para el mejoramiento global, entendido éste de forma permanente, como una forma de vida y cuya finalidad apueste por el respeto mutuo y el trabajo en equipo.
El concepto de Calidad Total en este sentido se plantea
como una verdadera filosofía y razón de
ser.






